Las contrataciones escasean, los ingresos son pocos, y el salón de fiestas infantiles Tierna Alegría ya no da para más. Es entonces cuando Farolín decide aplicar un poco de reingeniería a su bisne y después de terminar con sus desgastantes rutinas en una fiesta infantil, casera, decide secuestrar al festejado, pero su natural torpeza le hace una mala jugada.
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