Diana, Isaac y Millán son tres amigos que van a Veracruz al funeral de la anciana Lula, tía de este último. Desde la planeación del viaje hasta su recorrido, vamos descubriendo a tres personalidades distintas, pero capaces de convivir en un mundo que aparenta estar al reés. Un mundo tan común como el de cualquiera, pero con las ganas de que sea diferente. La obra sucede en 6 espacios: el escenario en donde Millán presenta sus monólogos "cómicos"; la cafetería donde se descubre la muerte de la tía Lula; la tintorería donde se planea el viaje; la central de autobuses de un pueblo donde están "atorados"; un motel de paso; y la funeraria donde velan el cuerpo... no de la tía Lula, sino de Millán. El hombre sin adjetivos es una tragicomedia en la que la finalidad es un mero pretexto para dar un punto de vista, objetivo, divertido, de lo complicado que pueden ser los comportamientos humanos. El autor nos cuenta esta historia, pero no puede evitar que otras historias se cuelen. Tal vez la de los que leen este texto, tal vez la de nuestros vecinos, tal vez la de aquel que apenas conoceremos esta noche. Eso es lo atractivo de la obra: La historia de todos, mezclada en la historia de tres personajes, que desde el texto, resultan entrañables. |