La acción ocurre en cualquier pueblo mexicano entre ingenuos campesinos enamorados, madres alborotadoras, pero buenas y sencillas; el viejo patriarca defensor de los valores morales y consejero de los jóvenes. Aparece el ángel y anuncia a los pastores el milagro. En el siguiente cuadro, Luzbel se muestra preocupado ante el próximo nacimiento del Hijo de Dios y encomienda a su diablo Pingo impedir que los mexicanos den posada a los peregrinos. Así, Pingo logra que todo el pueblo se odie entre sí: los novios pelean, las madres, verdaderas comadres se tiran de los cabellos; otros están a punto de romperse los dientes; y entre tanto, previene en todos los mesones que si llegase un viejito acompañado de una india joven y mustia, se les eche a la calle porque son ladrones.
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